Una idea sobre la autogestión



AUTOGESTIÓN:


 Definir la autogestión como una dirección colectiva no es suprimir la función directiva, sino modificarla” 

Pierre Rosanvallón: (1979: 78).


Para explicar lo que es autogestión voy a empezar por usar el comodín de la RAE y sus siempre erráticas pero significativas definiciones.


Autogestión: 1. f. Econ. Sistema de organización de una empresa según el cual los trabajadores participan en todas las decisiones.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados (es curioso ver como la RAE le pone copyright al significado de las cosas.)


Ahora hagamos un poco de arqueología y busquemos las raíces del término autogestión,  que son bastante “modernas” y se iniciaron en el seno de la cultura anarquista. 


El término autogestión “proviene de la traducción del término servio-croata samoupravlje, que se compone de samo, que equivale al prefijo griego auto(por sí mismo) y upravlje, que se traduce como gestión. Del servio-croata, lengua principal de yugoslavia, pasó al francés y con la misma grafía (más el acento ortográfico en la última vocal) al español”   (Iturraspe, 1986: 30)[1].


Los ingleses hicieron dos acepciones del término samoupravjle, una es self-government que se refiere a la voluntad ciudadana de participar en el gobierno de la nación, y self-managment que se centra en el ámbito empresarial, indicando que el poder de tomar decisiones debe recaer en los integrantes de la empresa. Esta última acepción es la que ha prevalecido y ha sido simplificada en su definición por la RAE. Se elimina todo significado político-social y se margina al ámbito político-empresarial.

El término autogestión, quizás por lo nueva que es y a pesar de lo evidente que puede resultar su significado, tiene un amplio catálogo de acepciones dependiendo del ámbito en el que se esté usando. Me voy a centrar en su significado dentro del ámbito cultural y creativo.

En el libro “Música para Camaleones. El BlackÁlbum de la sostenibilidad cultural.” Del colectivo Trànsit Projectes se usa al camaleón como paradigma de lo que deben ser las personas y proyectos con vocación cultural sostenible y autogestionaria.


Los camaleones no siguen ruta alguna. Se adaptan, evolucionan, transmutan en pos de su existencia…[2]
 

Adaptarse y evolucionar al entorno son claves para hacer que un proyecto de esta índole funcione. Y para ello es necesario tener una visión de 360º grados. No se puede pretender cambiar el entorno, pero si pasar a formar parte de él como un elemento nuevo que aporta algo a su evolución natural. Esto implica dos características importantes de estos proyectos, la sostenibilidad y la creación de redes y estructuras adaptativas.


La sostenibilidad pasa por atender a la calidad cultural del proyecto, su impacto social y el cuestionamiento continuo del conocimiento que se va generando.


La construcción de redes permite ya no solo el poder crear obras interdisciplinares, sino que también crea estructuras de gestión y difusión más fuertes, a la vez que crean un tejido crítico más consecuente y real.  


El escenario actual de crisis evidencia más que nunca la necesidad de la creación de este tipo de estructuras que no dependen en exceso de las capacidades económicas de una comunidad pero que en cambio revalorizan su capital creativo y cultural.


El paradigma de este tipo de redes es el movimiento de “software libre". Nace de una cultura de la excelencia donde lo importante no es el beneficio económico que puede aportar tu trabajo, sino la calidad y la utilidad de este para la comunidad. El software que se desarrolla en estas comunidades tiene su código de programación abierto, de modo que cualquier usuario (con unos conocimientos  concretos) los pueda adaptar a sus necesidades y mejorar, para después devolverlo a la comunidad. Por cierto, el origen de esta cultura de excelencia es la universidad, donde, si bien no ha desaparecido, si está bastante pervertida.


En el ámbito cultural este tipo de iniciativas autogestionadas son cada vez más comunes. En el libro ya mencionado Música para Camaleones. El Black Álbum de la sostenibilidad cultural” se puede encontrar un amplio análisis de algunas de estas iniciativas.


Pájaros sobre la cabeza tiene vocación cultural y de autogestión, esto no consiste en elaborar un plan metódico de actuación en el entorno en el que vivo, o de planificar los pasos que ha de seguir el proyecto en cada una de sus fases. Consiste en generar una plataforma donde desarrollar mi actividad creativa, que responde a una necesidad, en estar atento a lo que sucede a mi alrededor, en estar abierto y provocar colaboraciones, en estar dispuesto a aprender y evolucionar, en estar dispuesto a errar y encontrar nuevas vías en ese caminar errático. 


Pájaros sobre la cabeza no es en sí misma una red, es un nodo que conecta otras redes a las que pertenecen otros proyectos de distinta índole y vocación. De momento estas conexiones son pocas y aún no han empezado a funcionar del todo, pero el cable está tendido y solo es cuestión de tiempo y de tesón que empiecen a comunicar y a ser fuente de sostenibilidad para el proyecto.


Tener vocación de autogestión significa también reunificar las dos acepciones en las que se dividió el término por los ingleses.  Es tener una actitud crítica ante los procesos que forman parte de nuestras vidas.





[1] HUDSON, Juan Pablo. Formulaciones teórico-conceptuales de la autogestión. Rev. Mex. Sociol [online]. 2010, vol.72, n.4 [consultado  2013-05-21], pp. 571-597 . Disponible en: <http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-25032010000400003&lng=es&nrm=iso>. ISSN 0188-2503.


[2] Varios Autores. Música para Camaleones. El Black Álbum de la sostenibilidad cultural. 2012. Madrid-Barcelona. Transit Projects. Disponible en http://blog.transit.es/mpc-online/

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