El Cosmopólita



Hoy me desperté en una casa que no era mía, pero que guardaba cosas sobre mi, sobre mi infancia, que es lo mimo que guardar una parte mía. Salgo a pasear por una ciudad que siempre me resultó hostil. Este tipo de hostilidades autoimpuestas, son una escusa para afianciarnos en nuestra personalidad y enfrentarnos al mundo, pero el mundo no está ahí para que nos enfrentemos a el, sino para que lo vivamos.


En el paseo vivo una ciudad repleta de gente, y mirándolos siento envidia, yo también quiero ser un cosmopolita, recuerdo que de niño quería ser cosmo...algo, quizás en esta ciudad tenga mi oportunidad.

"La revolución es una falacia", me dicen sus flequillos.
"Cierra los ojos" me dicen sus gafas de pasta.
"Alquila tus sentidos, tus extremidades y tus conocimientos" me gritan sus chaquetas de Invierno.
"¿y a cambio que?" Les pregunto
"A cambio, un poco de tu tiempo, para que disfrutes comprando todo lo que no necesitas"
Me convencen.


Voy a buscar mi traje de cosmopolita a uno de sus establecimientos. Resulta que cuesta dinero, y yo no tengo. Me dan un traje subvencionado que puedo pagar en 50 años, no es el mejor pero tiene la esencia del cosmopolita. Me miro en el espejo, y me veo viviendo por debajo de mis posibilidades, ya soy un cosmopolita.

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