Hormigas Estupidas: parte 2

He de decir que cuando se me mete algo en la cabeza por mis narices que tengo que conseguirlo, así que tomo la decisión de ir hablar con el encargado de aquel múltiple hormiguero, porque alguno tiene que haber.
Primero voy a por mi equipo de espeleología, me lo equipo y me encojo lo suficiente como para caber por los agujeros, pero quedándome un poco más grande que una hormiga media, para evitar que se me puedan enfrentar.
La verdad es que aunque soy un poco más grande que una hormiga estás siguen dando bastante miedo, pero por suerte están tan absortas en sus erráticos ir y venir que no reparan en mi presencia.
 Me dirijo a un agujero que parece poco transitado.  Engancho la cuerda a una piedra, La paso por el descendedor que llevo sujeto al arnés y comienzo mi descenso. Tengo que tener cuidado porque cada vez que toco la pared esta se deshace un poco, al final no estaba tan apelmazada.
 Llego a una superficie plana. Solo veo lo que el círculo de luz que proyecta el agujero por donde entré me deja ver. Enciendo mi frontal. Miro a mi alrededor y veo tres caminos. No sé muy bien cual tomar, así que pongo en práctica una técnica que aprendí en un libro de “como tomar decisiones en la vida”.
Levanto la vista y la fijo en el halo de luz del agujero. Comienzo a girar sobre mí mismo, cuando llego a treintaicuatro vueltas paro. Bajo la vista e intento ver que hay delante, pero la luz del agujero me ha cegado. Antes de que mi vista se vuelva a acostumbrar a la luz del frontal voy decididamente hacia delante.
Me doy de bruces contra la pared, como aún sigo ligeramente mareado pierdo el equilibrio y caigo al suelo. En ese momento me acuerdo del plan de ataque que había ideado para las hormigas y de su fatídico final. Me pongo rápidamente de pie temiendo que existan hormigas tan pequeñas como hormigas para las hormigas y empiecen a introducirse por mis orificios. Mientras pienso en todo esto de las hormigas se produce un fuerte estruendo.  Me incorporo y al mirar a mi alrededor con la vista ya recuperada veo que dos de los tres posibles caminos han sido tapados por una avalancha. La técnica para tomar decisiones ha vuelto a funcionar, “nota mental: mandar mail de agradecimiento al escritor de “como tomar decisiones en la vida”.
Me levanto y me dirijo al agujero que queda a la izquierda del que aún está libre y comienzo a cavar. Estoy dos horas cavando y al final lo consigo, es lo que tiene ser una persona tenaz, otro ya se hubiera rendido y hubiera ido por el camino fácil.



continuará...

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