El precipicio: En el sendero

Ninguno de los dos me deja avanzar por el estrecho sendero. Les pido permiso para pasar, primero a uno, que no se inmuta, luego al otro, que parece sonreírse ante mi petición, pero nada más. Es difícil encontrar alguna respuesta en sus máscaras.

Les pregunto que sí podrían ayudarme a bajar al fondo del precipicio. El conejo empieza a botar histéricamente, el hombre aplaude nerviosamente. El hombre para de aplaudir y dice.

               “La mejor forma de bajar al fondo de un precipicio es precipitarse”


Y a partir de ahí comienza una larga charla donde me habla de los distintos tipos de precipitación. Desde las precipitaciones de sustancias químicas a los distintos tipos maneras y formas de precipitarse al tomar una decisión.

No encuentro respuesta en sus palabras a mi pregunta, así que me giro y le pregunto lo mismo al conejo con máscara de hombre.

 Este sigue saltando nerviosamente. Le vuelvo a preguntar cuál es la mejor manera de llegar al fondo del precipicio, y sin mediar palabra (normal, es un conejo) salta y se precipita al vacío de la única manera que no me había explicado el hombre con máscara de conejo.

Veo como cae, y veo como se reviente contra el fondo. Tampoco esta manera me parece la más adecuada.

Al saltar el conejo una de la direcciones del camino a quedado despejada.

 Al final va a ser verdad que preguntando se llega a cualquier parte.

 Avanzo por el camino. El hombre con mascara de conejo me sigue sin mediar palabra. Este hecho me hace llegar a la conclusión de que no podré desandar mis pasos pues el hombre con máscara de conejo me cierra el paso.

Camino con mucho cuidado, me fijo mucho en todo lo que me rodea, no vaya a ser que en una de estas pase de largo la oportunidad de bajar.

Me encuentro con un enorme árbol que sale de la pared. Crece en una atípica horizontalidad. Sus ramas están llenas de pájaros que me miran.

 Hago un gesto brusco para espantarlos.

Pero no se inmutan,
al igual que el hombre que me sigue.

 De hecho siento que me miran con cara de “que hace este imbécil”.

Viendo ese inusitado rasgo humano en una colonia de pájaros decido preguntarles como bajar al fondo del precipicio. Formulo mi pregunta y todos echan a volar.

                        “volando, que evidente” expreso en voz alta.

Le pregunto al hombre con cara de conejo como poder volar. Este me responde con una enorme lista de posibilidades. Dejo que termine y escojo la que me parece más apropiada...

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